LXXIX.
Niso huye, huye impróvido, y ya fuera
Va del alcance de enemiga mano,
El campo atras dejando en su carrera
Que por Alba despues nombróse Albano:
(Campo del rey Latino entónces era,
Y en él grandes majadas). ¡Ay! en vano,
Cuando hubo de parar, buscó al ausente
Amigo, y dijo al fin con voz doliente: