LXXIII.

Quedóle al infeliz pendiente y flaca,

Mal atada á los músculos, la mano.

Acude entónces Numitor, y saca

Del lacerado cuerpo del hermano

El venablo de Enéas, con que ataca

A Enéas mismo. Fué su arrojo en vano;

Que sólo á rasguñar un muslo alcanza

Al grande Acátes la sesgada lanza.