LXXI.

Y al fiel Acátes vuelto dijo Enéas:

«¡Oh! dame, dame el arma que solia

Los cuerpos erizar de las aqueas

Postradas huestes en mi patria un dia,

Y á fe que contra Rútulos no veas

Golpe con ella errar la diestra mia!»

Dice, y á la venganza lisonjero,

Fornida lanza toma al escudero.