LXII.

»¡Y yo, esposa de Júpiter, que empleo

Cuanto recurso da el furor; que ensayo

Cuanto plan dicta el odio, ¿qué granjeo?

¡Ser de Enéas vencida!... ¡Aun no desmayo!

Ajena mano, si en la lid flaqueo,

Irá á encender de mi venganza el rayo;

Y si el Cielo á mover mi voz no alcanza,

Empeñaré al Averno en mi venganza!