LIX.

Así á todos aguija un mismo anhelo,

El de reñir: á despojar se atreven

Las aras: se oscurece todo el cielo

Con los dardos innúmeros que llueven.

En tanto los ministros, en su duelo,

Vasos, sacros hogares léjos mueven;

Huye, en viendo deshechos los tratados,

Latino con sus Dioses ultrajados.