L.

»Negro vapor al cielo enviando, humea

Á largos trechos moribundo fuego.

Si permitiereis que ensayado sea

Por nuestras manos de fortuna el juego,

Y á la ciudad vayamos Palantea

A buscar nuestro jefe, luégo, luégo

Terrible con la sangre y los despojos

Le gozarán presente vuestros ojos.