IX.

»Calmóse de los cielos la tormenta,

Y hechos abonan la palabra mia;

Que aquí una hembra de cerdo corpulenta

Pronto verás entre robleda umbría,

Con treinta lechoncillos que alimenta,

Alba, en torno á sus ubres la alba cria;

Y aquí podrás, alzando al patrio muro,

De afanes tantos descansar seguro.