IV.
Conocióla el mancebo, tiende iguales
Las manos á la vírgen, y en su vuelo
Léjos la sigue con palabras tales:
«¡Íris, nuncia gentil, joya del cielo!
¿Quién así de los cercos siderales
Envuelta en nubes te redujo al suelo?
¿Qué imprevista estacion? ¿qué cambio es éste?
Aléjase la bóveda celeste,