CXXX.

Tú, Pórsena, á tu vez, por el proscrito

Tarquino instando, la ciudad bloqueas;

Y ya de libertad corren al grito

Espadas á blandir nietos de Enéas:

En el ceño el furor llevas escrito,

Y que amagas advierto, como veas

Que osó el puente hundir Cócles, y que libre

Clelia ya de prision, trasnada el Tibre.