CXV.
A Mnesteo al instante y á Sergesto,
Con quienes párte de la hueste el mando,
Convoca, y al intrépido Seresto:
Ocupa una eminencia; de su bando,
Al verle, en torno de ella acude el resto:
Densos, picas y escudos no soltando,
Todos esperan que los labios abra,
Y oyóse así de lo alto su palabra: