CXV.

«¡Oh de los bosques, tú, frecuentadora,

»Alma vírgen Latonia! esta hija mia

»Consagro á tu servicio desde ahora:

»Ella á dudosas auras hoy se fia

»Perseguida y volando huye y te implora:

»Tuya es, lleva tus armas; tú la guía,

»Sálvala tú!» Y aquí con gran pujanza

Doblando el brazo despidió la lanza.