CXLIII.
Grabó á la triste el Dios ignipotente
Con el Yápiga huyendo, á quien invoca
Entre el estrago, pálida la frente
Al soplo de la muerte que la toca;
Y puso al caudaloso Nilo enfrente,
Que abriendo en su dolor séptupla boca,
A su seno cerúleo y honda cama
Con suelta ropa á los vencidos llama.