CXIX.
Y el caliente cadáver impeliendo,
Con pecho rencoroso dice encima:
«Madre aquí no vendrá, ¡jayan tremendo!
Que tu cuerpo con blanda tierra oprima,
Ni habrás patrio sepulcro. Te encomiendo
A las aves de presa, ó á la sima
Te lleven de la mar sus ondas vagas
Y peces gusten tus sangrientas llagas.»