CXC.

»¡Da que sea mi cuerpo sepultado!

Vengativas escucho en torno mio

Rugir las olas de mi pueblo airado;

¡Sálvame tú de ese furor impío!

Pueda de un hijo reposar al lado!»

Esto dijo no más, y sin desvío

Entregó la garganta á la honda herida.

Y en sangre envuelta derramó la vida.