CX.
En tanto á Enéas, no el susurro llega,
Sí mensajero cierto del fracaso;
Que es perdida, le dice, la refriega,
Si él no acude. A su voz se lanza, y paso
Se abre á filo de espada; en torno siega
Cabezas, ancho campo deja raso,
Y á Turno, que en su triunfo se encarniza,
Ardiente busca en la revuelta liza.