CVI.

«No escrutes, noble valedor,» exclama,

«El prodigioso agüero; en mí confía:

Esa voz del Olimpo á mí me llama;

Es fausto anuncio que mi madre envía,

Mi madre, alta deidad. Cuando la llama

Marcial prendiese, me ofreció daria

Esa señal: su protectora mano

Armas me trae que forjó Vulcano.