CLXXIX.

»¡Cruel fuérzanme á ser! De hoy más, ¿qué espero?

¡Y qué! ¿de prolongar, Turno, tus dias

Arbitrio no me queda? ¿Aqueste agüero

Deshacer no podrán las fuerzas mias?...

¡Cesad, cesad en vuestro azote fiero;

Ese vuelo, ese grito, aves sombrías,

Harto conozco y me atormentan harto!

Ya os obedezco, y de la lid me aparto.