CLVIII.
Si al vencedor al punto se ocurriera
A sus parciales franquear la entrada
Rompiendo con su mano la barrera.
Fuera aquella ocasion postrer jornada
A la emprendida lid, y luz postrera
A la raza de Príamo cuitada;—
Mas de sangre la sed, que sangre huele,
De los que huyen en pos loco le impele.