CLVII.

Mezencio, con sonrisa que señales

De ira disfraza, replicó: «¡Tú muere!

El Señor de mortales é inmortales

Disponga allá de mí como quisiere.»

Pronunciando feroz palabras tales

La lanza arranca, sin que á más espere:

A eterna noche al mísero destierra

El férreo sueño que sus ojos cierra.