CLVI.
«No será cual la tuya inobediente
Arma de esta mi diestra manejada,
Ni ella sus golpes eludir consiente,»
Dice Turno; y se empina, alta la espada.
Y en la mitad descarga de la frente
A Pándaro tan recia cuchillada,
Que no paró sin que con ancha herida
Las impubes quijadas le divida.