CLI.

Tambien, marruvio sacerdote, vino

Umbron á combatir; movióle á tanto

El rey Arquipo: sobre yelmo fino

Tiende sus hojas el olivo santo.

Él los monstruos del reino serpentino

Con el tacto domaba y con el canto;

Iras durmiendo de dragon furente

Manso paraba el ponzoñoso diente.