LVIII

¿Quieres que de ese néctar delicioso

No te amargue la hez?

Pues aspírale, acércale á tus labios,

Y déjale después.

¿Quieres que conservemos una dulce

Memoria de este amor?

Pues amémonos hoy mucho, y mañana

Digámonos ¡adiós!